Coaching grupal para empresas: cuándo funciona y cuándo no sirve de nada

El coaching de equipos se contrata muchas veces por el motivo equivocado: para arreglar un conflicto que ya está enquistado o para amortiguar una decisión mal explicada. Y ahí no funciona.

Donde sí funciona es cuando existe disposición genuina y un objetivo click definido: mejorar la coordinación, clarificar roles tras un cambio organizativo, recuperar la confianza tras una etapa difícil o acompañar a un equipo que crece.

El formato no es un detalle menor. Trabajar en la oficina funciona para lo concreto; salir del entorno habitual abre conversaciones que dentro no se producen.

Y una condición imprescindible: que quien dirige participe. Un trabajo grupal sin quien lidera comunica justo lo opuesto a lo que se pretende.

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